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Por qué hay personas que nunca tienen caries

noviembre 15, 2017 - by Administrador(LUNICO) - in Noticias entre dientes

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Así nos influye la información genética de los miles de bacterias que pueblan el organismo

El intestino como segundo cerebro

En el ecosistema del intestino grueso habitan entre 500 y 1000 especies de bacterias. En el colon, una de las residencias preferidas por estos huéspedes, todo lo que hemos digerido se mantiene entre uno y dos días, y nuestros microorganismos trabajan todos los alimentos que ingerimos elaborando sustancias que nos sirven como nutrientes que no habríamos aprovechado.

Cuando las preocupaciones y el estrés atacan a nuestros nervios, la digestión se resiente. La explicación reside en el eje que conecta el sistema nervioso con el aparato gastrointestinal.

Como ese eje actúa bidireccionalmente, el estrés psicológico puede alterar funciones y percepciones gastrointestinales (retortijones) mientras que las sensaciones del aparato digestivo pueden afectar a las emociones y la conducta (una comida que pone de buen humor).

Y en nuestra boca…..images (3)

La flora que habita la cavidad oral es quizá la más desconocida. Un reciente estudio analizó la composición de la placa bacteriana y las cavidades provocadas por la caries en distintos individuos: aquellos que nunca habían sufrido caries, otro grupo con elevado número de caries e higiene oral deficitaria y, por último, un grupo con antecedente de caries y que en el momento del estudio presentaba un bajo número de ellas. El análisis de las secuencias de ADN bacteriano reveló una mayor proporción de unas bacterias determinadas en los individuos sanos, mientras que otros tipos diferentes fueron más abundantes en los individuos con caries.

Cada persona tiene una composición bacteriana personal y podría identificarnos al igual que lo hace la huella digital

Las funciones que mayor interés despiertan tienen que ver con la obesidad o la conducta.

En 2013 un grupo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington escogio a gemelos humanos de los que uno era delgado y otro obeso, y transplantaron sus excreciones a ratones libres de bacterias. Los investigadores observaron que los roedores que engordaban eran los receptores de la microbiota del gemelo de mayor peso, mostrando que la flora intestinal puede ser clave entre la delgadez y la obesidad.

Una vía hacia la medicina personalizada

La microbiota no solo cambia por la alimentación o los hábitos, las bacterias también evolucionan con la edad. “Los niños todavía no tienen establecida su microbiota. La del bebé es muy distinta de la del adulto, pero no sabemos por qué cambia.

Tampoco podemos definir qué es una microbiota normal o sana, porque es muy heterogénea según cada persona. Al igual que el ADN, cada persona tiene una composición bacteriana personal.

Por eso, el concepto de salud podría estar ahora en cuestionamiento”, indica el Dr. Moya, cuyo equipo de investigación trabaja para hallar alteraciones de la microbiota asociadas a patologías como la artritis reumatoide, la colitis ulcerosa, la obesidad, diabetes tipo 2, insuficiencia cardíaca, bronquitis crónica, fibrosis quística, sida, lupus o epilepsia.

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